No se olvida, el punto de cruz no se olvida. Después de unos años, he vuelto a retomar una de mis más queridas pasiones. No se como he podido mantener aparcarcados durante tanto tiempo a mis hilos y a mi aguja.
Confieso que la vista a estas alturas se ha quejado y es que además siempre me gustó bordar un punto de cruz pequeño, donde las manos parezca no han tocado.
En todas mis cosas busco la perfección, que no siempre consigo, pero no puedo evitar correr tras ella.
Con un poco de vergüenza dejo aquí una muestra de lo que llevo entre manos.